Forn El Salero tanca les seues portes, de la mà de Maria-Angeles i Vicent Garcia

Todo en esta vida tiene un principio y un final. Para mi esposa Mari-Ángeles y para mí ha sido un final feliz. Ha llegado la hora de nuestra jubilación y con mucha pena vamos a dejar nuestro horno tan querido desde siempre, “El forn del Salero”.

Con gran emoción queremos despedirnos de las autoridades del pueblo, de nuestros fieles clientes de toda la vida, de los amigos, de las trabajadoras y trabajadores del horno, con los que tantas horas hemos pasado juntos y de nuestros compañeros de profesión en Alberic.

Parece que fue ayer cuando con el señor Pepe Roig (q.e.p.d.), con un fuerte apretón de manos, cerramos el trato del horno y de su vivienda.

Han sido 37 años de esfuerzo, trabajo y de cursos profesionales que hemos realizado mi mujer Mari-Ángeles y yo. También tengo que agradecer a mis hijos, Sandra y Vicent, todo lo que nos han ayudado.

Ahora nos viene un gran cambio a nuestra nueva vida. Creemos que tendremos más tiempo libre para dedicárselo a nuestro nieto Àlex y a nuestros hijos y a sus parejas.

Nos marchamos con grandes recuerdos y no cambiaríamos por nada del mundo, todo lo bueno y malo que hemos pasado en nuestro horno.

¡Qué tiempos y cuánto tiempo! Recordamos mi mujer y yo como esperábamos las vacaciones todos los años para realizar durante ese mes cursos de perfeccionamiento en FEGREPPA (Federación Gremial de Panadería y Pastelería de la provincia de Valencia), en la que estuve 12 años como secretario de la Federación.

Siempre recordaremos nuestra querida Semana Santa y la elaboración de nuestro célebre y apreciado “panquemao” y de las jornadas intensivas de trabajo.

Deseamos que quienes nos sustituyan pongan el mismo trabajo y empeño por realizar las cosas bien en este mundo tan artesanal al que hemos pertenecido durante tantos años.

Siempre vuestros, Mari-Ángeles y Vicent.

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