Actitudes características de personas negativas

Angel J. García

Cuando hablamos de personas negativas, lo que cuestionamos es el enfoque, no a las personas en sí.

Todas las personas tenemos un valor, y esto es innegociable.

Conviene tener en cuenta, que en los seres humanos nada se da de manera continua, e inmutable frente al paso del tiempo y de sus circunstancias, sobre todo a nivel emocional. Por tanto, cabe señalar que nadie es totalmente negativo o positivo, al igual que nada se puede dar por cerrado, o por abierto, de forma perenne.

Ambos enfoques conviven en cada uno de nosotros. Pero sí sucede que cada persona hace énfasis en una postura más que en otra y según su entorno familiar, educacional, social, cultural, económico, etc.

Cuando nos surgen dudas acerca de aquello que nos interesa más para un mejor desarrollo a lo largo del ciclo vital, o de cara enfrentar un problema o una situación complicada, es el momento en que nos vendría bien hacer una evaluación acerca de qué enfoque nos conduce a un mejor, o peor bienestar personal y social.

La posición negativa: El principal perjudicado de esta actitud es la misma persona que la experimenta como creencia. De ahí la evaluación para descubrir sobre qué aspecto a corregir, si nos decidimos a ello.

Éstas características que presentamos a continuación son típicas de personas negativas, pero queda muy lejos de la intención de este artículo el hecho de querer culpabilizar o amargar a nadie, sino mostrar un camino para no caer en estas trampas que la vida nos ha puesto como teóricas soluciones, de manera que podamos operar hacia transformaciones más positivas:

1. Ocuparse de lo imposible o de lo irrealizable.

Hay muchos imposibles, pero variedad de personas no quieren aceptar que esto se dé. Mejoraría nuestro desempeño frente a la frustración si considerásemos la realidad de que ésta forma parte de la existencia y no siempre logramos todo aquello que nos proponemos, deseamos o imaginamos.

Podemos enfadarnos con la vida, con nosotros, con los otros, pero tan solo generaremos más angustia y por tanto, mayor frustración.

2. Abandonar cuando nos encontramos barreras

No es sensato desistir cuando intentamos conseguir algo y nos topamos con un obstáculo. Reformulando palabras de Rubén Darío, podemos decir que todo gran propósito demanda grandes esfuerzos y gran parte de los logros se basan en la perseverancia. El éxito no está en vencer siempre sino en no desanimarse nunca (Napoleón Bonaparte). Si renunciamos, estamos admitiendo una derrota.

3. Tomarse las cosas demasiado en serio 

Si por los diversos avatares de la vida, no hemos fortalecido nuestro amor propio, tenemos un ego sensible. No concebimos pasar vergüenza y experimentamos pánico al ridículo. Así mismo, nos vienen mal las críticas, aunque sean veraces y busquen ayudarnos; aunque en este sentido, las críticas si no son de alguien con el que hay una buena relación de afecto, pueden derivar de otras causas -y no precisamente positivas o constructivas-, que exceden a la intención de este artículo.

Hace falta humildad, autonomía intelectual y responsabilidad con uno mismo, para no tomarse tan en serio esos desequilibrios y desaciertos sociales que a veces se pueden dar. Hacer el ridículo o equivocarse solo marca a quien le da importancia a esas situaciones.

4. La queja como forma de vida en las personas negativas

Todos nos quejamos alguna vez. El problema llega cuando se adopta la queja como forma de vida. En este punto, la visión se nos nubla y todo se percibe como negativo. Es como si no hubiese más opciones, ni posibilidades.

El malestar se convierte en una muletilla fácil, o un prisma vital perfecto para no tener que evolucionar, y así evitamos comprometernos con objetivos de superación que nos obliguen a ponernos a hacer y a reformar creencias, principios, ideas o valores.

5. Compararse con los demás y demostrar animadversión hacia ellos.

La vida en función de las comparaciones con los demás se hace una vida muy cuesta arriba.

A través de la comparación se evalúa, se pre-juzga y se juzga lo que uno hace en función de lo que hacen los demás.

Esta experiencia vital es durísima y difícil de soportar ya que la persona, en su interior observa injusticias y frustraciones que apenas comunica con nadie. Esto deriva en una confrontación constante, tanto interna como externa.

Compararse con las otras personas, busca en la mayoría de las ocasiones el poder exaltar lo propio como medio de satisfacción. Este error en la atribución provoca una distorsión de la realidad, que un día u otro aflora.

Si te ves reflejado en alguna de estas actitudes que te he mostrado, tampoco es tan grave, ya que eso significa que puedes pararte a leer lo que exponemos los profesionales acerca de una serie de errores que todas las personas podemos cometer, y que de hecho lo hacemos.

Evolucionar hacia postulados más positivos cuando todo nuestro aprendizaje emocional ha estado en un páramo inundado de culpabilidades y de recelos, es una tarea que requiere de mucho esfuerzo, pero si te acompañas de las personas que te sepan motivar y apoyar, y tú ves un mejor futuro personal en estos cambios, mejorará tu vida y la de todos los que te rodean.

 

Ángel J. García

Graduado en Educación Social y Pedagogía.

Máster en Coaching Psicológico Motivacional e Inteligencia Emocional.

Experto en Inteligencia Emocional y Social, y en Diagnóstico y Desarrollo de la Alta Capacidad Intelectual.

Info: mail: Angelog24@hotmail.com / Tfn: 666.403.902

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